2009 Chipiona

Captura

Jueves, 20 de agosto.
A las pandorgas en todas partes las llaman cometas (esos artilugios voladores, sujetos a una cuerda), pero pandorga es una palabra mucho más bonita. El jurado de este concurso fue de lujo, estuvo presidido por el escritor José Manuel Caballero Bonald.
El XX Concurso de Pandorgas comenzó pasando un control de calidad, impuestos en su bases: el armazón debe ser de caña y el cuerpo de papel, este debe estar pegado a la caña con engrudo de harina (nada de pegamentos industriales y ultrarrápidos), para la cola sólo se admite papel o trapo, y la guita tiene que ser guita de la de toda la vida, nada de cordelillo de plástico u otros inventos semejantes. Una Pandorga hecha a la antigua usanza.
Esta XX edición ha sido de nuevo todo un éxito aunque el viento estuvo flojo,  ayudó a elevar las singulares Pandorgas.

Este año hubo una participación de 108 pandorgas y a pesar del poco viento, los más expertos como veréis en las fotos, resplandecieron con sus mejores artilugios.
Rotores un año más colaboró con nuestros amigos de la Pandorga haciendo varias demostraciones de vuelo en la que el equipo Viento Sur hizo lo suyo en 4 hilos. El público los aplaudió incesantemente por su gran espectáculo, más tarde Nilo Vélez deleitó al público volando una acrobática de 2 hilos con los ojos vendados y un servidor que colaboró con una rutina de ballet con una acrobática de dos hilos.

A ver si se entre todos los amantes de las pandorgas y entre ellos el Club de Cometa Rotores y los pilotos  cercanos a Chipiona  animamos más éste singular evento que como bien dice nuestros amigos de la Pandorga: Antonio y Eduardo Aparcero no se debe de perder esta tradición de cultura popular.  Este año los patrocinadores con la dichosa crisis no han colaborado lo que debieran y han restado un poco de brillo al espectáculo.
La tarea de puntuar a los participantes en ésta nueva edición ha sido muy reñida. Se tuvo muy en cuenta tanto su perfecto vuelo como su construcción, quedó así la clasificación final:
Campeón y  PANDORGA DE ORO:
Pandorga Nº 42  ( 169 puntos) FRANCISCO CABELLO,    un veterano de 70 años.

Subcampeón:
Pandorga N º 44  (164 puntos)  JOSE LUIS OLIVEIRA RGUEZ,     un nuevo piloto de 9 años.

Tercer Clasificado:
Pandorga Nº 96  (164 puntos)  JUAN JOSE ROMERO ESQUIVEL,  un veterano de 44 años.
Cuarta Clasificada
Pandorga Nº10 (154 puntos) LUCIA DIAZ ESTEVEZ, otra joven promesa de 10 años.

J. M. CABALLERO BONALD escribió:
En la costa norte de Cádiz a la cometa la llaman pandorga y, un poco tierra adentro, pandero. Es decir, que por estos pagos se usan dos acepciones de instrumentos musicales rústicos para designar un mismo artilugio volador, vinculado a muy diversas culturas y presente en los más variados muestrarios recreativos. No es que pretenda competir en semejantes saberes con Rodríguez Almodóvar, cuya magnífica columna -Abecedario andaluz- neutraliza cualquier pretensión mía al respecto, es que me tienta comentar una curiosa y nada frecuente competición veraniega: el concurso de “vuelos de pandorgas a la antigua usanza” que acaba de celebrarse en Chipiona. Las normas que regulan este torneo responden a unos objetivos ciertamente sutiles, ya que en la fabricación artesanal de las cometas sólo pueden emplearse componentes naturales: cañas, palitroques, papel de seda, engrudo de harina y cuerdas de cáñamo o “hilo tonto”. Nada de modelos comerciales, nada de sedales de nylon o materiales plásticos: lo que se dice el primor escueto de la manualidad. Un jurado previo controla la rigurosa observancia de tales requisitos. El gusto por las legítimas preeminencias de la tradición ha desplazado aquí efectivamente, con muy peculiares marcas identificativas, cualquier otra tentación de lucimiento. Según todos los síntomas, lo que se persigue no es sólo auspiciar la supervivencia de una costumbre que viene volando desde los tornadizos cielos de la infancia, sino que también se pretende difundir un pasatiempo que prolongue en cierto modo un paso que cada vez dura menos. Tengo la impresión de que los organizadores de este concurso de pandorgas -un grupo de chipioneros fieles y entusiastas- comparten también una notable predilección por los regocijos públicos y, ni que decir tiene, por los privados. La playa de la Cruz del Mar  se convirtió el otro día, durante el citado concurso, en el escenario de una función popular con visos de extraordinaria, aparte de que la exhibición también se adornara oportunamente de otros vistosos alardes festivos. En la extensa cancha arenosa se congregaron miles de espectadores y el cielo llegó a poblarse de casi un centenar de pandorgas de fabricación casera. A veces, la artesanía también remite a un arte venerable. Quiero creer que la otra noche, cuando se produjo en las vecindades de la constelación de Perseo una lluvia de estrellas, las cosas ocurrieron de modo mucho más fugaz. Me agradó de veras todo eso. Y celebré sin ninguna reserva que me hubiesen invitado, junto a otros escritores y artistas, a formar parte del jurado que eligió las pandorgas que mejor navegaron por el aire celeste de Chipiona. Fue un escrutinio casi matemático que incluía una ponderada suma de méritos, desde los artísticos a los funcionales. A lo mejor incluso podía parecer un examen demasiado severo tratándose de una simple, aunque inmemorial, diversión. En cualquier caso, todo sucedió en su jolgorio y su tiempo debidos, o sea, en un vuelo. No había nubes, sólo la estela indeseable de un reactor de la vecina base de Rota.

La entrega de trofeos

cometas

 


TROFEOS PANDORGAS 2009 por PACO-GALAN

FOTOS

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